En ocasiones al escuchar comentarios acerca de que todo tiempo pasado fue mejor no podemos rememorar ese gran auto del abuelo, ese que lucía tan potente como impecable, con sus gruesas láminas que lo hacían lucir como tanque de guerra, impenetrable y súper protector, esperen, dije ¿Súper protector?

 

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A menudo se piensa que la gran carrocería de los autos antiguos servía para salvaguardar la vida de los tripulantes en casos de colisión y constantemente también se piensa que los materiales de los que están fabricados los autos modernos son plástico y fibras inservibles para la protección humana y que en caso de colisión no protegerán al pasajero.

Por ello el Insurance  Institute for Highway Safety (IIHS), la organización de seguridad de tránsito más importante de Estados Unidos: efectuó una prueba de choque poniendo al Chevy Malibú 2009 vs Chevrolet Bel Air 1959 frente a frente y demostró que:

Lo que sucedió en el interior del Bel Air 1959 al chocar de manera frontal contra su adversario, fue un trágico desenlace en el que el conductor hubiera sufrido un trágico final, pues hubiera sido aplastado por el motor, al perder de manera integra la parte delantera. El colapso del pilar “A” (que sostiene el parabrisas) provocó que el techo se desplomara comprimiendo el cráneo del maniquí y seguramente haciendo pedazos sus vértebras cervicales. A la par la columna de dirección salió disparada hacia el pecho, lo que en una situación real hubiera concluido en atravesarle los pulmones al mas puro estilo medieval.

 

 

 

Por su parte el Malibú 2009 resulto destrozado en su parte frontal, sin duda perdidas económicas bastante significativas, pero el habitáculo (que es donde viajamos los humanos y donde nos interesa proteger) quedó prácticamente intacto. Ninguna parte del vehículo penetró para dañar al maniquí, de tal modo que es bastante probable que el conductor en un caso real pudiera no sólo salvar su vida sino tal vez ir a tomar un café para el susto después del colapso.

En conclusión mayor peso y grosor de la lámina no tienen nada que ver con el nivel de seguridad y los autos de hoy sí son mucho más seguros en comparación a los antaños contrariamente a lo que se pueda pensar.

 

Texto: Raymundo Espinosa

 







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